Los bombardeos sobre la capital iraní se intensificaron durante la noche del lunes al martes, en lo que varios residentes describen como algunos de los ataques más fuertes desde que comenzó la guerra. En una ciudad de casi 10 millones de habitantes como Teherán, el sonido de las explosiones se escuchó durante horas en prácticamente todas las direcciones.
“Desde las 10 de la noche hasta pasada la medianoche se escuchaban bombardeos al norte, al sur, al este y al oeste”, relató Javad, un residente que pidió no revelar su nombre completo por miedo a represalias. El hombre describió una noche de pánico en la que, según él, los ataques parecían alcanzar zonas civiles además de objetivos militares. “Si siguen golpeando Teherán así otros 10 días, no quedará nada de Teherán”, dijo.
En los últimos días, el alcance de los ataques también se ha ampliado a otras ciudades, incluida Isfahán, donde autoridades locales reportaron daños en zonas históricas y de infraestructura. Residentes aseguran que también han sido afectadas redes eléctricas y servicios básicos.
“El aire no es respirable, Anoche alcanzaron cables eléctricos de alta tensión… el aire está contaminado”.
Mientras tanto, desde Washington el mensaje es que los ataques continuarán. El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, advirtió que la ofensiva podría intensificarse. “Hoy será, de nuevo, nuestro día de ataques más intensos dentro de Irán”, declaró en conferencia de prensa.
Dentro del país, la falta de información oficial y el apagón de internet han aumentado la incertidumbre. Algunos habitantes dicen que se enteran de los bombardeos llamando a familiares en las zonas hacia donde ven dirigirse los aviones de combate.

Residentes en el bazar de Tajrish en medio de los ataques aéreos estadounidense-israelíes | Arash Khamooshi para The New York Times
La guerra también está dividiendo a la sociedad iraní. Algunos ciudadanos, profundamente críticos con el gobierno de la República Islámica de Irán, creen que el conflicto podría debilitar al régimen. “La gente dice que ya hemos pagado un precio demasiado alto y que la República Islámica debe desaparecer”, comentó Ali, un ingeniero de la capital.
Mientras tanto, el balance de víctimas civiles sigue siendo incierto. Periodistas locales aseguran que las autoridades restringen el acceso a las zonas atacadas, lo que dificulta conocer el verdadero impacto de los bombardeos.
Lo que sí está claro es que, a medida que se intensifica la ofensiva, el miedo y la incertidumbre crecen entre los millones de civiles que siguen atrapados en medio del conflicto.