Connect with us

Subscribe

Estilos de Vida

Cuando tu orgasmo tarda mucho más que el Didi

Uno de cada 10 hombres de más de 40 años experimenta un trastorno llamado orgasmo retardado, que puede dificultar las relaciones sexuales

Durante años, el drama masculino más comentado fue el “ups, terminé muy rápido”. Peeero… hay otro lado del ring del que casi no se habla: los hombres que simplemente no logran llegar. O tardan tanto que la experiencia pasa de hot a “¿todo bien?” en cuestión de minutos.

Sí, aunque muchos dicen que acaban antes de lo que quisieran, existe el caso inverso: hombres que pueden tardar 30 minutos o más en alcanzar el clímax… o directamente no lograrlo. A esto se le llama orgasmo retardado, y aunque suele asociarse más a mujeres (hola, brecha del orgasmo), también afecta a hombres, sobre todo después de los 40.

Y no, no tienes un “superpoder sexual”. Puede ser frustrante, incómodo e incluso doloroso, tanto para ellos como para sus parejas.

La uróloga Rachel Rubin lo define con una metáfora brillante: el orgasmo es como un estornudo gigante. Solo que, en lugar de polvo, necesitas una conexión perfecta entre cerebro y genitales. Todo empieza con estímulo —visual, mental o físico—, el cerebro libera dopamina (la chispa del deseo), y cuando la cosa fluye, aparecen sustancias como la oxitocina que producen esa explosión placentera que conocemos tan bien.

Aquí viene un dato que rompe mitos: orgasmo y eyaculación no son lo mismo. El urólogo Alan Shindel explica que el orgasmo sucede principalmente en el cerebro, mientras que la eyaculación es una serie de contracciones musculares. Suelen ir de la mano, pero son procesos distintos. Y cuando algo falla en esa coreografía, el final puede retrasarse… o no llegar.

¿Las causas? Más comunes (y menos escandalosas) de lo que imaginas.

A veces el culpable está en el botiquín. Ciertos antidepresivos —especialmente los ISRS—, medicamentos para la presión arterial, antipsicóticos, opiáceos e incluso el alcohol pueden elevar el “umbral” necesario para alcanzar el clímax. En términos simples: necesitas más estimulación para llegar, y aun así el cuerpo puede no responder como antes.

En otros casos, el tema es neurológico. Enfermedades como la esclerosis múltiple, el Parkinson o la diabetes pueden afectar las conexiones nerviosas responsables del placer. Como señala Shindel, el pene también es una extremidad, y si los nervios no transmiten bien la señal, el resultado se siente… desconectado.

Luego está el factor pareja. Si hay dolor, incomodidad o tensiones no resueltas, el cerebro lo registra todo. Y cuando la mente no está relajada, el orgasmo no fluye. La dinámica, las expectativas de rendimiento y hasta el miedo a lastimar a la otra persona pueden convertirse en frenos invisibles.

Si el sexo se vuelve una maratón incómoda en vez de un momento de conexión, vale la pena hablarlo. Con tu pareja. Con un profesional. O con ambos.

Y por supuesto, la ansiedad, el estrés y la depresión juegan un papel enorme. La mente es el órgano sexual más poderoso que tenemos. Si está saturada de preocupaciones, presión o inseguridad, el placer pierde volumen. Muchos hombres con orgasmo retardado reconocen que la ansiedad durante el sexo es uno de los principales sabotajes.

La buena noticia es que no es una condena permanente. El urólogo Landon Trost explica que cuando el problema aparece de forma repentina —por ejemplo, tras empezar un nuevo medicamento o atravesar una etapa de estrés intenso— suele ser reversible. Varios especialistas del campo trabajan con medicamentos que estimulan la dopamina, otros utilizan terapia sexual (idealmente en pareja), Aunque siempre es recomendable ajustar tu estilo de vida y, sí, más estimulación cuando sea necesario.

Porque aquí va otra verdad incómoda: durar mucho no siempre es sinónimo de placer infinito. A veces es una señal de que algo necesita atención. Física, emocional o relacional.

Al final, el objetivo no es romper récords ni cronómetros. Es disfrutar, conectar y sentir. Y si algún día inventan la famosa “píldora del orgasmo”, seguro será tan revolucionaria como el Viagra en su momento. Mientras tanto, la clave sigue siendo la misma: comunicación, autoconocimiento y cero vergüenza para hablar de lo que pasa en la cama. Y si el cuerpo está enviando señales distintas, escucharlas puede ser el movimiento más sexy de todos. 🔥

Suscríbete al Newsletter!

Avatar photo
Written By

Las Más Leídas

El lado oscuro del anime: una industria millonaria sostenida por sueldos miserables

Yabai

Mythos: la IA que encendió alarmas globales

Insights

40 y 20… cuando ellas llevan la iniciativa y el deseo

Estilos de Vida

Irán vuelve a ocupar el estrecho de Ormuz y sacude el comercio energético mundial

Mundo

Advertisement
Suscríbete al Newsletter!

Copyright © 2026 Netweek All Rights Reserved | "God's in his heaven all's right with the world"

Connect
Suscríbete al Newsletter!